



310.000 EUR
Una casita no tiene por qué ser una casa, ni el diminutivo implica que sea pequeña. Por ejemplo, esta vivienda es un piso, pero tiene todo el buen rollo de una casa de pueblo, acentuado por los detalles de piedra, ladrillo y madera originales, y por ese acogedor patio. Y el diminutivo es una forma cariñosa de hablar del hogar, cuando digas frases como “qué a gusto se está en casita” o cuando escuches decir “¡vaya casita tan chula que te has comprado!”. Un piso con alma de casa en un barrio con alma de pueblo: así es tu nueva casita en Barcelona.